MANIFESTE

MANIFIESTO — Realismo Sonoro Mágico

Compongo para revelar las fuerzas latentes que vibran en el corazón de nuestras realidades. Mi música nace de las fricciones: entre lo urbano y lo ritual, lo tecnológico y lo orgánico, lo íntimo y lo colectivo, lo onírico y lo concreto. Mis obras exploran las zonas donde los mundos se tocan, se deforman, se contaminan. Creo que lo real nunca es fijo y exige ser reinventado.

De niño, durante una misión humanitaria de mis padres en una favela peruana a las puertas de Lima, vi a un muchacho jugar en un desierto de arena y pobreza. No tenía nada, ni zapatos, ni una casa sólida, ni agua, ni electricidad, pero en su mano derecha, un ladrillo rojo se convertía en un Ferrari que atravesaba las dunas. Su imaginación era tan poderosa que me convenció, a mí también, de que aquel ladrillo era un Ferrari. Lo vi jugar, pero sobre todo lo vi transformar lo real. Yo, que tenía coches en miniatura, le pedí que me prestara su ladrillo. Él se aferró a él, fiel a su bólido, y simplemente me invitó a encontrar mi propio ladrillo. Ese día comprendí que la creación no es un lujo: es una fuerza vital, una manera de sobrevivir a lo real reinventándolo.

Esa energía es la que persigo en mi música. Compongo como jugaba aquel niño, transfigurando las materias brutas, revelando la poesía oculta en los objetos, los gestos, las voces, los espacios. La tecnología no es para mí una herramienta: es un cuerpo suplementario, un actor dramatúrgico, un lugar donde el mito y la máquina se encuentran. Alimentado por los relatos latinoamericanos (Vargas Llosa, Márquez, Cortázar, Carpentier), creo en un realismo sonoro mágico, donde lo cotidiano se vuelve mito, donde los sonidos ordinarios se abren en paisajes, donde la escucha se convierte en un acto de resistencia y de imaginación.

Cada obra es un ladrillo rojo, un fragmento de mundo que se transforma, un objeto simple que se vuelve vehículo, trayectoria, relato. Compongo para crear lugares donde podamos habitar lo real de otra manera, donde podamos soñar a pesar de todo, donde podamos atravesar las fronteras visibles e invisibles. Quiero abrir la escucha a lo que no se ve, a lo que insiste, a lo que busca nacer.

Mi música no es un objeto: es un pasaje. Un pasaje entre culturas, entre épocas, entre formas. Un pasaje hacia un imaginario común, donde la fragilidad se vuelve fuerza y donde cada sonido porta la posibilidad de un mundo nuevo. Compongo para transformar lo real en mito sonoro, y el mito en fuerza de vida.